domingo, marzo 08, 2009

Un debut soñado.

Adrián Garrido es un chaval de Linares que tiene dieciocho años. Lo conocí una tarde hace tres años, al asomarme por la Plaza de Toros de Jaén a ver que se cocía por allí.
Espigado, muy delgado, discreto,educado y muy correcto en el trato. Me pareció un buen chaval.
Pero debo reconocer una cosa y es que por entonces, en aquel momento tanto él como su compañero Pablo Jiménez, también de Linares, en un principio me dieron algo de pena, cosa que quiero explicar bien para que no se me malinterprete.
Me dieron pena a priori porque tuve la sensación de que ambos eran dos chavales con mucha afición a los que quizás en la Escuela Taurina no se les tendría muy en consideración. Tenía la sensación de que pronto se aburrirían por ver pasar las tardes entrenando sin una voz, un consejo que les hiciera progresar y pulir sus defectos, pero más aún me apenaba el pensar que verían pasar el tiempo sin que pudieran llevarlos al campo y poder ponerse delante, que para eso es para lo que tienen que estar las escuelas taurinas.
Por fortuna, las cosas no han transcurrido como yo desgraciadamente imaginaba. Por eso me alegro muchísimo.
El próximo martes día 10 este muchacho verá hecho realidad su sueño de debutar con picadores. Anunciado en los carteles como "Adrián de Torres", pasará al nuevo escalafón haciendo el paseíllo en la Plaza de Toros de Valencia en el inicio de las Fallas. Algo que firmaría sin pensarlo cualquiera que sueñe con ser torero. Quizás sea la recompensa justa a esa salida a hombros que protagonizó el pasado verano en esa misma plaza.
A Valencia llegará con una importante tarjeta de presentación, como es el haber sido triunfador de algunos de los más importantes bolsines y certámenes que se convocan en España. De entre los novilleros sin caballos actuales es uno de los que mejor ambiente trae consigo para dar el salto.
Su toreo, muy vertical y quieto, bebe de las fuentes de una terna que él lleva metida en la cabeza: "Manolete", José Fuentes y José Tomás. Doy fe de ello.
Le he visto tentar en Equima, la Feria del Toro y el Caballo de Jaén, y también en la Feria Mundial del Toro. De luces una tarde de finales de julio en la portátil de Guarromán, cocido por el calor (por cierto, al término me acerqué a por hojaldres y cuando llegué a casa mi padre me pegó una ovación que ni al Juli) hace ya dos veranos y una noche del pasado julio, ni más ni menos que en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Ese día venía yo de Italia y lamentablemente aquella noche él no estuvo bien.
No sé si tendrá más cosas hechas después de lo de Valencia, lo desconozco. Si sé que en Linares hay ilusión por él y que esa ilusión, esos rumores se extienden más allá del pueblo minero.
Como dato curioso, decir que su mozo de espadas es compañero mío de clase, compañero de la carrera. Alberto, buen aficionado, me pone a su torero por las nubes (como es su deber),también me pone al día de su trayectoria. En las ocasiones en que alguna clase se nos ha quedado suelta, la mano de hablar de toros que nos pegamos en el Campus sólo la corta alguna muchacha guapa que se nos cruza y a la que le tocamos las palmas.
Espero que tenga suerte este novillero de Linares. Si la cosa sale como él quisiera seguro que luego Alberto me pondrá la cabeza como un bombo, pero merecerá la pena.
Suerte, torero.


Foto: Luis Miguel Parrado.

1 comentario:

picatoste dijo...

¿Sabes algo del omingo de Ramos en Jaén? tengo ya mono.